¿Qué está pasando con la liquidez de Ripley?
Un análisis financiero 2022–2024
Durante los últimos años, Ripley Chile S.A. ha mostrado señales claras de recuperación en rentabilidad. Sin embargo, detrás de esa mejora operativa, emerge un fenómeno que merece atención: el deterioro progresivo de su liquidez de corto plazo.
Ripley, inscrita en el Registro de Valores bajo el N°812 y fiscalizada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), opera a través de tres segmentos estratégicos: Retail (43 tiendas por departamento en Chile), Bancario (Banco Ripley y sus filiales) e Inmobiliario. Con más de 12 mil trabajadores al cierre de 2024, el grupo mantiene una estructura corporativa relevante dentro del mercado chileno.
Señales de presión en el corto plazo
El análisis de los principales indicadores financieros revela un debilitamiento en la capacidad de pago inmediato.
La razón corriente, que mide la capacidad de cubrir pasivos de corto plazo con activos corrientes, cayó desde 1,10 en 2022 a 0,80 en 2024. Este nivel implica que los pasivos corrientes superan a los activos corrientes, generando un déficit de capital de trabajo cercano a los M$240.000 millones.
La razón rápida, que excluye inventarios (el componente menos líquido del activo corriente), también mostró una caída significativa, ubicándose en 0,64 en 2024. Esto sugiere que, sin considerar inventarios, la cobertura de obligaciones de corto plazo es aún más limitada.
Finalmente, la razón de caja, que considera solo efectivo y equivalentes, se mantiene en niveles bajos (0,13 en 2024). En otras palabras, solo el 13% de los compromisos de corto plazo podrían cubrirse inmediatamente con efectivo disponible.
¿Qué explica este deterioro?
Uno de los factores relevantes es la generación de flujos de efectivo. En 2024, el flujo operativo fue negativo, mientras que las actividades de inversión también implicaron salidas adicionales de recursos. Aunque hubo financiamiento externo, este no compensó completamente la presión sobre el efectivo, generando una reducción neta de caja.
Además, el aumento en inventarios y posibles ajustes en la estructura de deuda podrían estar influyendo en la presión de corto plazo. En empresas del sector retail, especialmente aquellas que integran un negocio bancario, la gestión del capital de trabajo es clave para sostener la estabilidad financiera.